El punto de partida es siempre un estudio biomecánico de la marcha que nos permite identificar con precisión las alteraciones presentes y determinar el tipo de corrección necesaria.
A partir de ese análisis, elaboramos la plantilla u ortosis de silicona, adaptada por completo a las necesidades específicas de cada paciente, y realizamos un seguimiento posterior para verificar la evolución y llevar a cabo los ajustes necesarios.